miércoles, 25 de abril de 2012

Como pasamos de 2 a 5 sin pasar por 3


Un divorcio da mucho de sí, comienzan los miedos, los complejos, las reflexiones, el que hice mal, el que hay mal en nuestra sociedad, y la conclusión final, el sexo contrario es el culpable de todo. Y está conclusión fue difícil para mí, el extrapolarlo a ambos sexos, porque para mi también era el sexo contrario, lo que no había descubierto es que para ellos somos nosotras.  Y a veces pienso que es que casi siempre nos emparejamos a destiempo, si uno es bueno, el otro tiene miedos y alguien de quien vengarse y por el que no confiar, y viceversa. Claro que esto no es así, pero lo terapéutico de este blog es que puedo decir o hacer todas las patujadas  que se me ocurran sin pasarlas por ningún tipo de filtro sobre lo coherente, correcto, ético, etc.  Como ya les había contado, comencé con una Coach (http://elcuartodeenmedio.wordpress.com).  Y entre otras muchas cosas anteriores, ella me enseñó a disfrutar de mi cuerpo sin compañía, y me recomendó practicar un deporte de contacto, al parecer muy recomendable para liberar tensiones, Kendo. El Kendo es esgrima Japonesa, donde a la vez que se da un golpe uno tiene que gritar, y al parecer esto a la gente le relaja. A mi me sirvió para sacar mi mejor careta de carnaval, para ser sociable, abierta y no dejar de sonreír.  Lo cierto es que me sentí la mujer más torpe del mundo, no coordinaba los pies y las manos, era incapaz de gritar, el sinai o como carajo se llamara la espada de madera me llevaba a mi. Me sentía torpe e insegura y no dejaba avanzar a los que querían aprender. Tampoco me solté mucho, porque me costaba abrirme. Mi armadura era mucho más fuerte que la de esos muchachos. Pero mi persona de contacto era Ramiro. Ramiro era otro niño perdido, e iba a practicar este deporte junto a sus dos hijos (un niño y una niña) y junto a su novia, que se sentaba a verles en las gradas (agggggggg).
Primero hablamos por teléfono, y tenía una voz sexy. Y cuando llegué a Kendo, lo único que me gusto de la clase fue él. Fue dulce, amable, me hizo sentir cómoda, todo lo cómoda que se podía estar en esa situación, claro. Y durante media clase desee que aquella chica sentada fuera su hermana. Durante un segundo, mientras me hablaba, cuando yo estaba nerviosa, pensé, “podría estar con un hombre así”… En el momento que le metió la lengua hasta la campanilla todas mis dudas se disiparon.  Entonces deje de pensar que era la hermana, o eso o tenían una relación un poco extraña. Pero eso no impidió que descubriéramos que teníamos cosas en común, y empezamos a waassapear, facebookiar, etc…
Próximo capítulo más, de como la novia paso a amiga, y la amiga a novia. Y de como yo cada vez que él ve a su amiga siento un fuerte deseo de quitarle los ojos con cucharillas de plástico.

sábado, 14 de abril de 2012

Cuando 2 es igual a 5


Las nuevas familias son algo complicadas, si lo hubiera sabido  igual no hubiese formado ni la primera. Bueno, esperen  que me presento, soy Isidora. Igual hablo algo rápido, lo siento, son los nervios de hablar en público. Estoy divorciada y tengo una hija de 4 años. Soy más que una mujer divorciada con una hija, pero de momento es todo lo que necesitan saber de mí.  
Tras mi divorcio, pase varias fases. La primera fue la pena absoluta, noches sin dormir y bajada de peso extrema, que por cierto, debería incluirse como deporte de riesgo.  La siguiente fue la de buscar apoyo, amigas, salir, sentirme una mujer… el bautismo en el mercado de la carne. Por suerte esta bobería me duró poco, nunca he sido mucho de noche y entre el trabajo y la niña ya terminaba muy cansada, como para perder el tiempo y los restos de inteligencia.  La tercera fase… esa fue la más jodida, es la de TODOS LOS HOMBRES SON IGUALES. Y como todos los hombres eran iguales yo seguía acostándome con mi exmarido.
Me obsesionaba pensando en si volvía a tener un hij@ y los apellidos de est@, cómo podían tener dos hermanos apellidos distintos…. Sí, toda mi vida se había caído al suelo en pedazos pequeñitos y a mi me obsesionaban los apellidos… Es en este punto, cuando decido acudir a una  Coach, que no solo cambiaría mis estructuras mentales, como le pedí, y aseguro le llevo mucho trabajo (soy muy cabezota) sino a demás mi vida.
Sí, aunque he de admitir que soy dada al melodrama, no exagero cuando aseguro que mi Coach, mi psicóloga, y mi amiga, fue importante en un cambio de actitud mental y en mi vida. Es por ella por la que escribo esto por ejemplo, y conocí a mi pareja gracias a ella. Sí, los dos acudíamos a la misma Coach, los dos estamos divorciados, y los dos con hijos, aunque él con uno más que yo.  Por lo tanto la culpable de todo este embrollo es ella. De como pasamos a sumar cinco…. Otro día.