Un divorcio da mucho de sí,
comienzan los miedos, los complejos, las reflexiones, el que hice mal, el que
hay mal en nuestra sociedad, y la conclusión final, el sexo contrario es el
culpable de todo. Y está conclusión fue difícil para mí, el extrapolarlo a
ambos sexos, porque para mi también era el sexo contrario, lo que no había
descubierto es que para ellos somos nosotras.
Y a veces pienso que es que casi siempre nos emparejamos a destiempo, si
uno es bueno, el otro tiene miedos y alguien de quien vengarse y por el que no
confiar, y viceversa. Claro que esto no es así, pero lo terapéutico de este
blog es que puedo decir o hacer todas las patujadas que se me ocurran sin pasarlas por ningún tipo
de filtro sobre lo coherente, correcto, ético, etc. Como ya les había contado, comencé con una
Coach (http://elcuartodeenmedio.wordpress.com). Y entre otras muchas cosas anteriores, ella
me enseñó a disfrutar de mi cuerpo sin compañía, y me recomendó practicar un
deporte de contacto, al parecer muy recomendable para liberar tensiones, Kendo.
El Kendo es esgrima Japonesa, donde a la vez que se da un golpe uno tiene que
gritar, y al parecer esto a la gente le relaja. A mi me sirvió para sacar mi
mejor careta de carnaval, para ser sociable, abierta y no dejar de sonreír. Lo cierto es que me sentí la mujer más torpe
del mundo, no coordinaba los pies y las manos, era incapaz de gritar, el sinai
o como carajo se llamara la espada de madera me llevaba a mi. Me sentía torpe e
insegura y no dejaba avanzar a los que querían aprender. Tampoco me solté
mucho, porque me costaba abrirme. Mi armadura era mucho más fuerte que la de
esos muchachos. Pero mi persona de contacto era Ramiro. Ramiro era otro niño
perdido, e iba a practicar este deporte junto a sus dos hijos (un niño y una
niña) y junto a su novia, que se sentaba a verles en las gradas (agggggggg).
Primero hablamos por teléfono, y
tenía una voz sexy. Y cuando llegué a Kendo, lo único que me gusto de la clase
fue él. Fue dulce, amable, me hizo sentir cómoda, todo lo cómoda que se podía
estar en esa situación, claro. Y durante media clase desee que aquella chica
sentada fuera su hermana. Durante un segundo, mientras me hablaba, cuando yo
estaba nerviosa, pensé, “podría estar con un hombre así”… En el momento que le
metió la lengua hasta la campanilla todas mis dudas se disiparon. Entonces deje de pensar que era la hermana, o
eso o tenían una relación un poco extraña. Pero eso no impidió que descubriéramos
que teníamos cosas en común, y empezamos a waassapear, facebookiar, etc…
Próximo capítulo más, de como la
novia paso a amiga, y la amiga a novia. Y de como yo cada vez que él ve a su
amiga siento un fuerte deseo de quitarle los ojos con cucharillas de plástico.